1. La costa: por Ventimiglia y la Riviera
A9, Costa Azul y de repente Italia: Ventimiglia, los viaductos de la autopista de los Fiori y Génova. Sin cruce alpino y con el mar de copiloto; en verano, evita los sábados y la hora punta de Niza.
Costa, túnel o Suiza: tres puertas a Italia, con la cuenta clara de peajes y viñetas.
Italia en coche desde España es un viaje con tres puertas: la costa por Ventimiglia, que ya es Italia nada más cruzar; el túnel del Mont Blanc, la línea recta hacia los lagos; y Suiza, para quien quiere convertir el viaje en alta montaña. Cada puerta tiene su precio y su paisaje; aquí los ponemos uno al lado del otro.
De Barcelona a Milán hay unos 1000 kilómetros (9,5 a 10 horas) por la costa: A9 francesa, Costa Azul y entrada en Italia por Ventimiglia. El túnel del Mont Blanc acorta hacia los lagos pero cuesta en torno a cincuenta euros por sentido; la vía suiza añade la viñeta de unos 40 francos. En Italia pagas la autostrada por kilómetros. La mayoría corta el viaje en la Costa Azul o en Génova.
El generador de Touren.app ya traza rutas bonitas por carreteras secundarias en el Benelux, el oeste de Alemania y el norte de Francia. España, el sur de Francia e Italia todavía no están en el mapa; te lo decimos claro antes que enseñarte un botón que no funciona desde aquí.
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Hasta el Ródano el viaje es el mismo; después, tu puerta decide el resto.
A9, Costa Azul y de repente Italia: Ventimiglia, los viaductos de la autopista de los Fiori y Génova. Sin cruce alpino y con el mar de copiloto; en verano, evita los sábados y la hora punta de Niza.
Por Lyon y Chamonix, once kilómetros bajo el techo de los Alpes y bajas directo hacia Aosta, Milán y el lago de Como. El peaje del túnel ronda los cincuenta euros por sentido; a cambio, es la línea más corta a los lagos.
Para quien el viaje es parte del destino: Ginebra, Lucerna y el túnel (o el puerto) del Gotardo con la viñeta suiza de unos 40 francos. Más horas, más montaña, y la Tremola histórica como premio si el puerto está abierto.
El arte del viaje a Italia: no querer verlo todo a la ida. Estas paradas justifican el intermitente.
Invernaderos de limones contra la roca y la famosa Gardesana Occidentale con sus túneles asomados al agua. Llega antes de las diez o después de las cuatro; entre medias está lleno.
Los cipreses y las colinas de postal de la Toscana. La SR2 y las carreteritas de Pienza y San Quirico son el monumento; condúcelas a última hora de la tarde.
Los cinco pueblos colgados sobre el mar. En coche se disfrutan desde el mirador: deja el coche en La Spezia o Levanto y entra en tren o barco; las carreteras de acceso son estrechas y los parkings, mínimos.
La hermana tranquila de Bellagio: media hora por la orilla este y estás comiendo pasta frente al agua, con la montaña detrás. La carretera de la orilla ya vale el desvío.
Barcelona - Milán en el día son 9,5 a 10 horas: factible con dos conductores y salida temprana, pero llegas justo cuando Italia se pone interesante. Desde Madrid, el tirón único no compensa: planifica noche.
El corte bonito de la costa es la Provenza o la propia Riviera (Menton); el del Mont Blanc, Chamonix bajo los glaciares; el del Gotardo, Lucerna. Los tres te dejan la llegada a Italia para la mañana, descansado y con luz.
Costa: solo peajes franceses e italianos. Mont Blanc: peaje del túnel en torno a cincuenta euros por sentido. Suiza: viñeta de unos 40 francos por año natural. Comprueba tarifas actuales antes de salir; en Italia se suma la autostrada por kilómetros.
Los centros históricos suelen ser Zona a Traffico Limitato: prohibido entrar sin permiso, con cámaras y multas que llegan meses después a España. Aparca fuera de las murallas y camina; en Italia es lo que toca.
Tique al entrar, pago al salir; evita los carriles amarillos de Telepass. En gasolineras italianas, el servido (servito) cuesta bastante más que el autoservicio (fai da te): elige surtidor con cabeza.
Los sábados de julio y agosto, la autopista de los Fiori y la Costa Azul se saturan. Cruza Ventimiglia a primera hora o entre semana, y reserva la primera noche con flexibilidad.
A Milán, 9,5 a 10 horas (1000 kilómetros) por la costa; a la Toscana, 11 o más. Con noche en la Costa Azul o en Chamonix se convierte en dos etapas cómodas de 5 horas.
Riviera, Toscana y el oeste: por la costa. Lagos y Milán con prisa: Mont Blanc. Si quieres alta montaña y puertos míticos: Suiza y el Gotardo. En verano, la costa es la más saturada de las tres.
En torno a cincuenta euros por sentido para un turismo, algo menos la ida y vuelta cerrada. Compara con la viñeta suiza (unos 40 francos todo el año) si dudas entre las dos puertas del norte.
Zonas de tráfico limitado en los centros históricos, vigiladas por cámara; la multa llega a casa meses después. Aparca siempre fuera del centro (los parkings están señalizados) y entra andando.
En la costa: Menton o la propia Riviera de poniente. Por el Mont Blanc: Chamonix. Y ya en Italia, la primera pasta con vistas en Varenna, en el lago de Como, es difícil de mejorar.
Muy bien, con dos avisos: las carreteras de orilla de Como y Garda son estrechas para vehículos anchos, y las ZTL aplican igual. Las áreas de sosta abundan; en agosto, reserva.