1. La del este: Barcelona, Lyon y Mulhouse
AP-7 gratuita hasta la frontera, Ródano arriba y por la Alsacia hacia Mulhouse y Friburgo. La más corta desde el Mediterráneo y la que antes te deja en lo bonito: la Selva Negra y el Rin quedan de camino.
Las dos rutas clásicas desde España, la pegatina medioambiental explicada, y los valles del Rin y el Mosela como final de fiesta.
Miles de españoles hacen cada año la ruta a Alemania, por familia, trabajo o pura carretera, y casi todos la sufren como un trámite. No hace falta: elegida con cabeza, la llegada por el valle del Rin o el Mosela es uno de los finales de viaje más bonitos de Europa, con castillos, viñedos en terraza y autopistas que, por fin, no cobran peaje.
De Barcelona a Fráncfort hay unos 1330 kilómetros (12 a 12,5 horas) por Lyon y Mulhouse; de Madrid a Colonia, unos 1780 por Irún, Burdeos y París. En Francia pagas peajes; en Alemania las autopistas son gratuitas para turismos. El truco del viaje: entrar por Friburgo o el Palatinado y rematar por el valle del Rin o el Mosela en vez de por la autopista.
El generador de Touren.app ya funciona por completo en el oeste de Alemania, el Benelux y el norte de Francia: justo la zona de llegada de este viaje. Lo que falta es el tramo español y francés hasta allí; te lo decimos claro antes que enseñarte un botón que falla desde España.
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Del este o del oeste peninsular salen dos troncos; los dos merecen el mismo final por los valles.
AP-7 gratuita hasta la frontera, Ródano arriba y por la Alsacia hacia Mulhouse y Friburgo. La más corta desde el Mediterráneo y la que antes te deja en lo bonito: la Selva Negra y el Rin quedan de camino.
La ruta de la diáspora: A63 entre pinos, Burdeos, y el gran rodeo de París (mejor de madrugada o por la A86) hacia Lorena y el Mosela. Más larga y con más peaje: compénsalo con el final de fiesta del valle.
Sea cual sea el tronco, deja la autopista en Karlsruhe o Metz y remata por la B9 del Rin romántico (Bingen - Coblenza) o por el Mosela hasta Cochem. Una hora más de reloj, un viaje entero más de recuerdo.
Cuatro razones para no hacer el viaje del tirón, todas pegadas a la ruta.
La ciudad más soleada del país, con sus canalillos (Bächle) en las calles y la torre de la catedral visible desde la autopista. Primera cerveza alemana con sol de tarde garantizado.
El castillo más fotografiado de Alemania sobre el Neckar. A un cuarto de hora de la autopista: café en la plaza del mercado, foto desde el puente viejo y de vuelta a la ruta.
La mayor densidad de castillos de Europa a lo largo de un río, con la roca de la Loreley como bisagra. Cruza en uno de los pequeños ferris: son los cien metros más bonitos del viaje.
La capital pequeñita del Mosela bajo su castillo, rodeada de viñedos en terraza. Si tu destino está por Colonia o el Ruhr, entrar por aquí convierte la última etapa en la mejor.
El corte natural es Lyon (a un tercio) o, mejor, la Alsacia: duerme en Colmar y te queda una mañana corta y preciosa hasta Friburgo, el Rin o Fráncfort.
Burdeos parte el viaje del oeste en dos jornadas parejas; los más madrugadores estiran hasta Tours o Reims. El tercer truco: cruzar París muy temprano y desayunar ya en la Champaña.
Las autopistas alemanas son gratuitas para turismos y autocaravanas hasta 3,5 toneladas. Lo único que necesitas es la Umweltplakette verde si vas a entrar en ciudades como Colonia, Fráncfort o Stuttgart: unos pocos euros, online o en las estaciones de ITV alemanas.
En los tramos sin límite, 130 es la velocidad recomendada y la disciplina de carril va en serio: derecha siempre, izquierda solo para adelantar, y espera tráfico muy rápido por la izquierda.
Reposta en pueblos y no en las áreas de autopista alemanas, que cobran un sobreprecio serio. Lleva algo de efectivo para los pequeños ferris del Rin y el Mosela; para el resto, tarjeta sin problema.
La parte de pago del viaje es Francia: del orden de varias decenas de euros por trayecto según el tronco. La variante casi sin peajes por el interior (A75) existe también hacia el norte, a cambio de tiempo.
Barcelona - Fráncfort ronda las 12 a 12,5 horas (1330 kilómetros); Madrid - Colonia, las 16 (1780). Con una noche en Alsacia o Burdeos salen dos jornadas civilizadas.
No para turismos: la autobahn es gratuita. Los peajes del viaje se pagan en Francia. En ciudades alemanas necesitarás la pegatina medioambiental verde, que cuesta unos pocos euros.
La del oeste: Irún, Burdeos y París hacia Lorena. Cruza París de madrugada, corta en Burdeos o Reims, y si puedes, entra en Alemania por el Mosela: el final compensa todo el rodeo.
En el tronco este: Lyon o Colmar. En el oeste: Burdeos o Reims. Y ya en Alemania, Friburgo y Heidelberg son las dos paradas que caben en cualquier horario.
La pegatina medioambiental alemana, obligatoria para entrar en las zonas verdes de la mayoría de ciudades. Se compra online o en estaciones de inspección por unos pocos euros y vale para siempre con la misma matrícula.
Es la mejor hora extra del viaje: castillos cada pocos kilómetros, el cruce en ferri y pueblos de vino como Bacharach. Si llegas con luz, no lo dudes.